Espondilodiscartrosis lumbar: el problema de hacerse mayor

Tras oír esto, uno podría pensar en una enfermedad rara, aparentemente grave y de difícil solución, ya solo por el nombrecito que tiene. Pero nada más lejos de la realidad, es un neologismo compuesto de varias raíces que lo que viene a decir, es que los años y los excesos de carga, el manejo de peso inapropiado y excesivo, no pasan en balde.

Define que los cuerpos vertebrales, en este caso de la espalda baja, es decir, “la zona lumbar”, han evolucionado en un proceso degenerativo, en la mayoría de los casos a lo largo de muchas décadas, dando como principal síntoma dolor que puede irradiar por la pierna y otras áreas y limitación en los movimientos de espalda.

Tenemos que decir, que la espondilodiscartrosis es una de las enfermedades degenerativas más prevalentes de la sociedad moderna y su incidencia va en aumento, por el envejecimiento que se está dando en la población.

También la podemos encontrar con otros nombres que indican más o menos lo mismo como; espondiloartrosis, espondilosis, discartrosis y otros que vienen a ser sinónimos, pero pequeños matices en el predominio de un componente articular u otro, hace que se cambie la nómina empleada por el profesional médico.

Realmente todo podemos englobarlo genéricamente en la bien conocida artrosis de espalda.

¿Es fácil que padezca la espondilodiscartrosis lumbar?

Como he dicho, es una enfermedad osteoarticular de naturaleza degenerativa, por lo que, cuantos más años tengamos, más probable es que la padezcamos. Al igual que el resto de órganos y sistemas, el tiempo hace mella en todos ellos.

Un ejemplo claro y visible es el que se muestra en la piel. La piel de los añosos es más laxa, menos turgente y deshidratada, por lo que se descuelga y se vuelve más áspera.

Incluso en nuestro cerebro también nos volvemos más inflexibles y testarudos al ser menos plásticos neuronalmente, por lo que somos más reacios a cambiar de opinión. Por lo tanto, debemos entender que estos fenómenos  degenerativos suceden en todo nuestro cuerpo siendo un acontecimiento de evolución normal y generalizado.

Por lo que contestando a la pregunta de si es fácil padecer una espondilodiscartrosis lumbar o algo parecido, , sí lo es. Si vivimos lo suficiente seguro que la padecemos, pero no debemos alarmarnos ya que como he mencionado, es un proceso que tarda décadas en evolucionar, solo hay que cogerlo a tiempo y prevenirlo.

¿Cómo puedo saber si padezco una espondilodiscartrosis lumbar?

El diagnóstico se suele dar tras ir con dolor de espalda, no asociada a trauma físico, al médico que tras varias consultas y haber recetado unas tandas de antiinflamatorios, pide una radiografía y en el informe se dice…; “en la Rx se aprecia pinzamiento vertebral con estrechamiento de la línea intervertebral, osteofitos, etc……”y más cosas que no son necesarias nombrar. Pero para el diagnóstico definitivo, realmente es necesaria una resonancia magnética, que es la prueba complementaria de elección.

Pero sí que es cierto, que en la mayoría de los casos, no es necesario realizar pruebas, ya que el tratamiento en las primeras fases de la enfermedad es analgesia, antiinflamatorios y ejercicios de rehabilitación, mejorando los pacientes de su dolor y ganando movilidad. Que hace que se posponga la petición de pruebas complementarias confirmadoras, y en muchos casos la patología se sobrelleva sin más intervenciones.

¿Es o no grave la espondilodiscartrosis lumbar?

La verdad es que si no hacemos nada y dejamos que evolucione de forma natural, es una patología muy limitante y dolorosa, que puede evolucionar a una incapacidad importante, teniendo que intervenirse quirúrgicamente con el riesgo que supone toda cirugía.

¿Qué podemos hacer para frenarla o ralentizarla?

Como he mencionado anteriormente, con el símil de la piel del anciano, en la mayoría de los caso es el envejecimiento el mayor responsable de los procesos de degeneración, por lo que en primera instancia debemos luchas contra el envejecimiento de espalda. Para ello tenemos dos pilares fundamentales, el primero y más claro se compone de; ¡la higiene postural! La reducción de las cargas y la realización de ejercicios. Los dos primeros componentes están claros pero ¿Por qué el ejercicio?

El ejercicio en el freno de las espondilodiscartropatías

Debemos tener en cuenta que durante nuestro desarrollo la práctica o no de actividad física está relacionada directamente con el incremento de masa muscular, pero en la edad adulta cuando nuestros niveles hormonales están disminuyendo ya que se ha alcanzado la madurez,  si queremos que nuestro organismo se mantenga y no se deteriore, es fundamental el estímulo ya que la naturaleza por sí misma es incapaz de mantenernos físicamente bien, por lo que debemos ser nosotros por medio del estímulo físico los que obliguemos a nuestro cuerpo a responder y de esta forma es como el ejercicio nos mantiene más jóvenes.

“Por lo que el ejercicio en la edad adulta no es solo para estar más fuertes, sino también para ser más jóvenes.”

Por esto es importante entender que el ejercicio saludable en el adulto mayor, está orientado al antienvejecimiento, estimulando la musculatura y el tejido óseo, mantenimiento  un equilibrio dinámico que influirá en el envejecimiento.

La Terapia Marina como fuente mineral para el tejido óseo

El otro pilar fundamental es la nutrición, con una correcta alimentación y complementación, aportamos al organismo los elementos necesarios para su mantenimiento.

La idea se basa, en el hecho, que al realizar el ejercicio físico incrementamos la actividad del remodelado óseo, por la compresión que este ejerce, si lo implementamos con la Terapia Marina, que ofrece un aporte equilibrado de minerales y elementos traza, favorecemos una buena mineralización del hueso, junto con una dieta menos ácida, es decir, reduciendo el consumo de productos cárnicos y cereales (sobre todo los refinados) y subiendo la proporción de verduras y hortalizas, disminuiremos la acidificación de nuestro medio que afecta a las pérdidas de calcio, tan importante para nuestros huesos y de esta forma mejorar la calidad de nuestra masa ósea.

Puntualizaremos en el empleo de la Terapia Marina isotónica, ya que esta tiene una característica fundamental, que es contener la concentración mineral en la misma proporción que nuestro plasma, por lo que disminuimos la competencia de minerales e incrementamos la biodisponibilidad para una buena mineralización ósea.

Por lo que podemos concluir que tomando las medidas oportunas como las ejemplificadas y muchas otras, es posible influir no solo el desarrollo de la espondilodiscartrosis, sino  también podemos influir en  el envejecimiento, por lo que seamos conscientes y no ignoremos que hay muchas formas de envejecer.