¿Quieres aprender a reconocer el síndrome patelofemoral?

Lo primero que tienes que saber es de que se trata el síndrome patelofemoral, conocido también como rodilla de corredor, ya que es un problema muy común entre los corredores, y corresponde a una anomalía de seguimiento de la rótula.

Cuando la rótula esta sana y sin lesiones, se desliza verticalmente en una hendidura cubierta de cartílago entre los cóndilos, que son dos huesos prominentes del fémur parecido a los nudillos.

La rotula es el hueso sesamoideo mas grande del cuerpo humano. Posee una forma más o menos ovoide irregular con base (parte superior) rugosa para la fijación del recto femoral y vasto crural proximalmente, y ápice (parte inferior) redondeado para soportar la tracción del tendón rotuliano distalmente. Además, presenta una superficie anterior, ligeramente convexa, que recibe a las fibras del tensor de la fascia lata y las fibras tendinosas del rector femoral, y una cara o faceta posterior ovalada y lisa cubierta en su totalidad por cartílago hialino de 4 – 5mm de espesor (tejido altamente especializado compuesto de una densa matriz extracelular). Ésta, a su vez, se divide a su vez en faceta medial y lateral, con diferentes configuraciones, y con una cresta superior que coincide con la ranura troclear del fémur (75% de la altura de la rótula) y una porción inferior (que representa el 25% de la altura de la rótula) que no se articula

A nivel biomecánico y funcional, la rótula está considerada como el punto central de conexión entre el tendón común del cuádriceps y el tendón rotuliano, y como el componente articulado del mecanismo extensor de la rodilla y más concretamente de la articulación femoropatelar.

Las funciones de la rótula son:

  • Actúa como punto de apoyo aumentando el brazo de palanca del cuádriceps.
  • Guía las fuerzas entre el componente femoral del cuádriceps y el tendón rotuliano.
  • Protege a la anatomía profunda de la rodilla y al tendón del cuádriceps de las fuerzas de fricción.
  • Aumenta la capacidad hacia las fuerzas de compresión del aparato extensor y da estabilidad a la articulación de la rodilla.
  • Aporta el 60% adicional de fuerza para ganar los últimos 15 grados de extensión de rodilla.

En un curso para fisioterapeutas podrás aprender a identificar y aprender sobre este síndrome y además tendrás la oportunidad de aprender a:

  • Identificar, los síntomas típicos de un síndrome patelofemoral
  • ¿Cuál es la exploración física adecuada en este tipo de problema?
  • Identificar los factores que influyen para que un paciente tenga dolor patelofemoral
  • Adaptar el ejercicio terapéutico a un paciente con dolor patelofemoral crónico
  • Planificar un programa terapéutico

El dolor patelofemoral es una de las entidades clínicas más frecuentes en pacientes que acuden a la consulta con problemas en la rodilla.

El SDPF puede definirse como el dolor de la rodilla que comprende a la rótula y el retináculo excluyendo otras patologías intraarticulares y peri patelares. La condromalacia de la rótula, una enfermedad en la que el cartílago articular patelar se ablanda, solo aparece en un subgrupo de pacientes con dolor en la rodilla anterior.

Los síntomas típicos incluyen el dolor por delante o alrededor de la rótula que aumenta al correr y con las actividades que involucran la flexión de la rodilla. Los hallazgos en pacientes con SDPF van desde la limitación de la motilidad patelar hasta la rótula hipermóvil. Para confirmar el diagnóstico, es importante el examen de la rótula y las estructuras adyacentes. En general, no es necesario el diagnóstico radiográfico antes de comenzar el tratamiento. La radiografía es útil en los pacientes con antecedentes de trauma o cirugía, derrame articular, mayores de 50 años (para descartar la artrosis) y en aquellos en los que el tratamiento no alivia el dolor.

Dentro del curso para fisioterapeutas, se enseña la exploración física adecuada para reconocer el síndrome patelofemoral, realizando las experticias necesarias para el diagnóstico adecuado, entre ellos un examen físico de la rodilla.

El examen físico de la rodilla, es un examen cuidadoso del sitio de la lesión, donde se revela cualquier anomalía anatómica o biomédica que puedan haber contribuido a causar la misma. Las anomalías de la rodilla y la rótula, como la rodilla, la pierna, la rótula descentrada o la rótula alta son indicaciones de problemas dentro. Los corredores con dolor de rodilla a menudo tienen un síndrome de mala alineación: una pelvis ancha, un golpe en la rodilla, patela excesivamente floja, y uno o ambos pies doblados. Los rayos X son esenciales en la evaluación de muchas lesiones de rodilla.

También suele realizarse una inspección de los signos de desgaste en la suela de los zapatos, lo cual pudiera indicar las áreas de mayor estrés, el desgaste en el área delantera indica un corredor del antepié, el desgaste en la última suela indica una vuelta del pie. El desgaste a ambos lados del talón es muy común y si es excesivo, puede ser la causa del dolor lateral de la rodilla.

El síndrome patelofemoral puede ocurrir en cualquier corredor, pero es más común en un corredor que está aumentando el kilometraje. El dolor se describe como un dolor o dolor alrededor o debajo de la rótula. Se agrava por la escalada o el correr cuesta arriba. El dolor puede disminuir durante la carrera, sólo para volver a ocurrir cuando la carrera ha terminado o al final del día.

El primer episodio de dolor generalmente ocurre después de la carrera seguido de un período prolongado de sesión o de una caída que causa un golpe directo a la rótula.

De igual manera el fisioterapeuta, debe aprender a realizar las preguntas de rutina, dentro del curso para fisioterapeutas podrá formular las preguntas respectivas de acuerdo a cada persona. Entre estas preguntas tenemos las siguientes:

  • ¿Cuándo se notaron por primera vez los síntomas?
  • ¿Qué tipo de actividades aumentan o disminuyen el grado de incomodidad?
  • ¿Qué medidas terapéuticas se han aplicado?
  • ¿Qué tan lejos y con qué frecuencia suele correr?
  • ¿Qué tipo de zapatos usas?
  • ¿Se realizan ejercicios de estiramiento y calentamiento antes de correr, cuáles?
  • ¿Ha habido cambios repentinos en la rutina, el curso o los zapatos?

¿Cuál es el tratamiento del síndrome patelofemoral?

Normalmente, se utiliza hielo y calor. El uso de hielo y calor húmedo es suficiente para permitir la curación. Cuando ocurre una lesión en marcha y el dolor de rodilla está presente, el corredor debe aplicar hielo inmediatamente a la zona durante 10 a 15 minutos o hasta que la piel se vuelva roja. Después del primer día, el tratamiento con hielo se reemplaza con calor húmedo durante 15 minutos a la vez varias veces al día.

Se requiero reposo o descanso cuando los síntomas son muy fuertes. En ocasiones reduciendo drásticamente el kilometraje pudiera ser suficiente. Si un error de entrenamiento es la causa de la lesión, la rutina debe ser revisada. Un cambio en la superficie de rodadura, evitando colinas y áreas de bancada, ejercicios de calentamiento extendidos y zapatos de correr nuevos. A veces, un programa totalmente diferente no tiene que ser sustituido por el corredor para ayudar a mantener la aptitud mental y física durante el período de curación. La natación, el ciclismo, el remo y el entrenamiento con pesas son actividades beneficiosas.

Son recomendables los medicamentos orales de venta libre como el acetaminofén, antinflamatorios, para reducir la inflamación y aliviar el dolor.

¿Cómo se puede prevenir el síndrome patelofemoral?

  • Cuando no tiene dolor y es asintomático, el corredor puede comenzar un programa de entrenamiento y prevención graduado de acuerdo a:
  • Antes de entrenar, aplique calor húmedo en el área de la rodilla durante 5 minutos
  • Calentamiento con calistenia de bajo impacto, caminar de 3 a 5 minutos
  • Ejercicios de estiramiento
  • Alternar el caminar y correr
  • Masaje de hielo en la zona de la rodilla durante 10 minutos
  • Aplicar calor húmedo por la noche durante 20 minutos
  • Alternar caminar con correr durante las primeras 2 semanas después de regresar a su rutina. En días alternos, sustituir otros tipos de ejercicio. Mientras no haya síntomas presentes, reduzca gradualmente la porción de caminar y aumente la distancia recorrida ligeramente hasta que se alcance el nivel de entrenamiento original.